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¿Por qué caballos?

 Las personas familiarizadas con caballos saben el efecto que causa la interacción frecuente con estos animales. El establecer una relación constante con los caballos, ya sea a través de alguna actividad recreativa o simplemente proporcionándoles el cuidado diario, influye significativamente a las personas de manera positiva. El establecer una relación sana con los caballos implica poner en práctica la ética de trabajo, la responsabilidad, la buena comunicación y la práctica de en todo momento estar consciente de los demás, lo cuál tiene múltiples beneficios que se han reconocido desde hace mucho tiempo. El uso de caballos para fines terapéuticos goza de una popularidad que se ha vuelto cada vez mayor con el surgimiento de la Psicoterapia y el Aprendizaje Asistido por Equinos. 
 
A menudo se nos pregunta, “¿por qué caballos?” ”¿Por qué no otros animales?" 

Los caballos son grandes y poderosos, razón por la cuál, normalmente intimidan a cualquier persona, pero por lo mismo, la interacción con ellos es una oportunidad para vencer el temor y desarrollar confianza. El lograr una tarea que involucre caballos, a pesar de los temores,  provee “herramientas” maravillosas que pueden ser de gran utilidad al tratar con otras situaciones de la vida cotidiana que intimidan y desafían.
 
Los caballos son muy similares a los humanos en su comportamiento y estructura social. Tienen papeles definidos dentro de sus manadas. Establecen jerarquías. Les gusta congregarse con sus semejantes. Tienen distintas personalidades, actitudes y humores. Un método que parece trabajar con un caballo, no necesariamente funciona de la misma manera con otro. A veces pueden parecer tercos y desafiantes. Quieren divertirse, etc. Es decir, los caballos proporcionan vastas oportunidades para ejemplificar y aprender a través de una similitud en determinadas circunstancias. El utilizar metáforas, en la discusión o la actividad, es una técnica eficaz al trabajar, aún con los individuos o grupos más desafiantes.
 
Viviendo en una época en la que la gratificación inmediata y la "manera fácil" son la norma, los caballos nos ofrecen la oportunidad de poner en práctica el trabajo físico y mental de manera  simultánea para alcanzar el éxito, una fórmula que es valiosa en todo aspecto de la vida.
 
Lo más importante, es que los caballos tienen la capacidad de responder de acuerdo a lo que el lenguaje “no verbal” de las personas expresa. Muchas personas dirán "el caballo es necio”,  “el caballo no me quiere", etc. Pero la lección que se debe aprender es que si las personas cambian, los caballos responden en forma distinta. Los caballos son congruentes, lo que los hace especialmente valiosos para los fines terapéuticos y de aprendizaje.